Así es, usamos ácido a la hora de preparar superficies antes de adherir por ejemplo un empaste.
En este caso se utiliza generalmente ácido fosfórico al 35%. Este se coloca con una jeringa sobre el esmalte dental y se deja entre 15-30s. Después se lava con abundante agua y se seca con aire a presión.
El esmalte con este proceso queda grabado. Esto crea microrretenciones aumentando la superficie efectiva para una mejor adhesión. Después de esto se aplicaría el adhesivo.
Otro de los ácidos que empleamos los dentistas es el ácido fluorhídrico al 5-20%. Este tiene la misma funcionalidad pero esta indicado en cerámica y no para los dientes. Se emplea en tratamientos como las carillas, incrustaciones, coronas todas elaboradas en cerámica.

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